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¿A quién te parecés vos?

En una era donde constantemente nos están diciendo que seamos nosotros mismos, pero a la vez se imponen estilos de vida, formas de lucir y estándares muchas veces inalcanzables, es difícil entonces entender y seguir el concepto de ser nuestra mejor versión. Esto sin mencionar las normas sociales que ya casi son parte de nuestro ADN, y que hemos aceptado y seguido sin cuestionarnos, ignorando que nos limitan y estandarizan.

Salgámonos de las frases de cajón y empecemos de verdad el trabajo de conocernos, de aceptarnos, de querernos y de brillar con luz propia. Me llama la atención cómo las modas se riegan y de un momento a otro vemos clones caminando por todas partes, con las mismas frases, creencias, apariencias y claro, vestimentas. Aunque ahora es mucho más aterrador, pues no es raro encontrarnos personas muy similares en la calle y no por que sean familia, sino por el cirujano que tienen en común que les hizo la misma nariz, mentón, pómulos y ni mencionar el resto del cuerpo.

Conocernos va más allá de saber que nos gusta y que no nos gusta, incluye eso claro, pero es mucho más. Es tener claras nuestras debilidades y fortalezas, saber que es lo que nos mueve y que lo que nos paraliza, conocer nuestros talentos, descifrar las señales que nos da nuestro cuerpo y confiar en nuestro instinto. Es cuestionarnos nuestras creencias, pensamientos y replantearnos nuevas formas de ver y vivir la vida. Soltar la necesidad de tener la razón y abrirnos a aprender de lo que no sabemos, no conocemos y muchas veces no aceptamos.

Ser coherentes con quien somos se va a ver reflejado en nuestras relaciones, en nuestra vida laboral y personal. Nada más evidente y frustrante que alguien pretendiendo ser lo que no es. No es tampoco caer en el extremo de ir en contra de todo lo diferente a mí, de criticar nuevas tendencias, los cambios y las decisiones de otros, viene más por el lado de respetarlas, de entender nuestras diferencias y enriquecernos de ellas.

Que tranquilidad me da saber que cada día puedo reinventarme, soltar creencias viejas e inútiles, crear nuevas realidades y ver una oportunidad en todo lo que me pasa. Pero que miedo se siente también cuando eso implica sacudirnos, salirnos del montón, experimentar cosas nuevas, desaprender, equivocarnos, caernos y volvernos a parar.

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