No más celular

Celular, un problema de los adultos que heredan los niños

mariamaria

Admitir que los adultos somos los que tenemos un problema no es tan fácil como decir que los niños y los jóvenes de hoy en día solo viven por su celular. Nosotros siempre tenemos disculpas para estar mirando esa pantallita que nos hipnotiza, se oyen disculpas desde “es un email importante del trabajo que tengo que contestar”, “es que no sabes el artículo tan interesante que estoy leyendo”, hasta “es mi amiga fulanita que está pasando por un momento muy duro y necesito responderle”.

Después de leer y hablar con Devora Heitner, autora de Screenwise, termine de entender que el problema empieza por los adultos y baja hasta los niños que después se convierten en jóvenes. Tiene que ver con el ejemplo que les damos, claro, pero también con la educación sobre el uso del celular, la información y la tecnología en general. Toca empezar desde que son chiquitos, pues desde ahí nos empiezan a analizar y a medir, saben cuándo les estamos poniendo atención, cuando les estamos contestando por salir del paso y cuando es algo de verdad importante o simplemente estamos perdiendo el tiempo en Instagram, Facebook o Snapchat.

Yo confieso que padezco de esta nueva adicción. Que me genera ansiedad dejar de ver el celular por periodos muy largos {o hasta cortos} de tiempo y que se ha convertido en un tema de pelea en mi casa. Y no ayuda mucho el vivir lejos, trabajar en una empresa de tecnología y tener un blog. Pero dejando esas disculpas de lado, no quiero que mi vida gire en torno al celular, ni que mis hijos el día de mañana sean los que me ignoren por estar chateando, jugando o viendo fotos.

Aunque a veces parezca que {los niños o jóvenes o hasta los adultos} no necesitan nuestra atención, si la necesitan, así como necesitan que les hablemos de cómo usar y no usar la tecnología. No es darles un sermón o hablarles con tonito de cantaleta, sino en una conversación donde escuchamos sus experiencias, miedos y realidades y les damos la tranquilidad de que no contestar todos los mensajes de texto está bien, que no va a pasar nada si se desconectan de su celular, que aunque las personas con las que están hablando no están al frente suyo, pueden ser lastimadas y mucho. Es necesario que entiendan que hay vida fuera del celular y que seamos nosotros, los papás, los que pongamos {y sigamos} las reglas de uso.

Para Devorah la clave esta en educarlos más para después no tener que monitorearlos. Los niños de ahora nacen y crecen con la tecnología, no podemos alejarlos de esa realidad y no deberíamos, pues aun cuando hay mucho que deben aprender también hay muchas oportunidades que ellos tienen a partir del buen uso de la misma.

Acá tres puntos importantes de por qué debemos guiar a nuestros hijos en el uso de la tecnología:

  1. Relaciones – Hoy en día la forma de relacionarnos ha cambiado, antes nos veíamos cara a cara o en su defecto hablábamos por teléfono. Hoy podemos hacer video, podemos chatear, podemos mandarnos fotos y compartir a través de diferentes plataformas. Lo que no ha cambiado son los valores sobre los cuales creamos y alimentamos esas relaciones, sin importar si lo hacemos física o digitalmente deben están regídas por el respeto, la tolerancia, la empatía y la compasión. Como padres debemos modelar y enseñar esos valores.
  1. Reputación – Con cada foto, comentario, video que creen y compartan ellos {y nosotros} están creando una persona, una identidad que seguramente va a cambiar con el tiempo. Esto puede generarles malos ratos, a los que van a sobrevivir seguramente pero después de haber sufrido las consecuencias. Hablar sobre las consecuencias de compartir información, videos, fotos de las cuales después nos vamos a arrepentir puede ser útil, pero mostrarles y contarles experiencias nuestras y ajenas puede darles una mejor idea de las consecuencias.
  1. Manejo del tiempo – El mundo digital es infinito, puede consumirnos sin darnos cuenta, todo está conectado y podemos quedarnos ahí por horas y horas. Decidir cuánto tiempo dedicarle y dónde es difícil, mucho más para los niños, por eso debemos guiarlos y ponerles reglas en cuanto al uso de la tecnología {y la información}, con horarios establecidos, tiempos de uso y objetivos claros.

Ser niño hoy es muy diferente a lo que fue hace 30 o 40 años, los juegos y juguetes evolucionan, las herramientas y las reglas cambian, pero lo que permanece es la esencia del niño, la curiosidad y la creatividad que los caracteriza, la necesidad de atención y aceptación de sus padres y sus pares.

Como padres debemos seguir dándole prioridad a las relaciones cara a cara, a los juegos en vivo y en directo, a comer en la mesa mirándonos a los ojos, a ir al parque a jugar con otros niños y a terminar el día leyendo un libro, pero no podemos oponernos a la realidad, ni pelear con la tecnología. Asegurémonos de darles las herramientas para que ellos puedan decidir que foto compartir, que comentario poner en el video de su compañera de clase y cuando no contestar en un chat porque simplemente están haciendo otras cosas con su familia.

Si les interesa el tema les recomiendo ver la charla de TEDx de Devora, visitar su website y leer su libro, donde además de entender las consecuencias de la tecnología van a encontrar soluciones creadas por los mismos niños que nos servirían mucho para disminuir el uso del celular y aumentar la vida en familia.

 

 

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