Dos días conociendo Ciudad de México

Lo primero que noté era que la invitación decía “Ciudad de México” en vez de “México D.F.”, no le puse mucha atención, pues el nombre políticamente correcto de las ciudades no es mi especialidad. La invitación llegó un lunes y solo tenía medio día para decidir si iba o no. La decisión sonaba fácil, pero había detalles que coordinar antes de dejar mi trabajo y a mis hijos por un par de días. Después de dos llamadas la decisión estaba tomada me iba a conocer Ciudad de México {no el D.F. como se le conocía antes}.

De la agenda que me mandaron quería hacer todo: visitar la plaza Garibaldi, ir al Bazar del Sábado en el barrio San Ángel, recorrer los mercados populares, conocer las diferentes zonas de la ciudad {Polanco, Roma, Condesa, etc}, entrar a las iglesias y museos más representativos como la Casa Azul de Frida Kahlo y la Casa Estudio de Diego Rivera, y no podía faltar la ida a Xochimilco a montar en las trajineras. Y claro, también tenía una agenda propia que no sabía ni cómo, ni cuándo llevarla a cabo pero incluía probar los tacos de cada esquina de la ciudad para encontrar los mejores, visitar un par de librerías para comprar libros que en Miami no encuentro, tomarme una margarita en una de las muchas plazas de la ciudad y entender un poco más el fenómeno de Frida Kahlo.

Ángel de la Independencia

Llegamos a Ciudad de México y me impactó ver los taxis color rosa, recordé que la invitación también tenía el mismo color. Y es que desde hace unos años el rosa es el color insignia de la ciudad, un color que representa igualdad de género, la lucha contra el cáncer y la erradicación de los feminicidios. Ahí me enamoré un poquito de esa ciudad que me había imaginado más fría y caótica.

Así son los taxis en Ciudad de México

Así son los taxis en Ciudad de México

El paseo empezó en el centro de la ciudad, sí, en pleno centro un viernes 16 de diciembre. El ambiente era de fiesta: músicos, comida y risas. Visitamos un par de museos, pasamos por famosos cafés donde se reunieron escritores y artistas de otras épocas, entramos a las iglesias y terminamos en la Plaza Garibaldi donde los mariachis nos recibieron con sus trajes y sombreros de charro. En esta plaza es donde se rematan las fiestas, donde los despechados vienen a airear sus penas y los novios llegan a dedicarle canciones a su amor. Según César, guía local, el lugar se pone bueno en la madrugada, cuando ya la fiesta está empezada y no se necesita mucho más que una buena botella de tequila, un par de amigos y unos pesos para pagar por las canciones que se quieren escuchar.

Caminando por el centro de Ciudad de México

El sábado salimos temprano a visitar todos los lugares que teníamos en la agenda, de tanto insistir pusieron la Casa Azul para la tarde pues por falta de tiempo no íbamos a poder ir. Visité entonces el Bazar del Sábado en el barrio San Ángel, y aunque me quedó faltando tiempo para ir a cada puesto de la plaza y comer nieves de sabores exóticos, pude admirar el talento que tienen los artesanos que cada sábado llevan sus obras para vender, pude disfrutar sus calles, colores y olores y enamorarme otro poquito de esta ciudad. Así, a las carreras, arrancamos entonces para Xochimilco a visitar el museo Dolores Olmedo, a conocer las Trajineras y a almorzar en una de ellas.

Nieves en el Bazar del Sábado

Nieves en el Bazar del Sábado

El almuerzo en Xochimilco abordo de las trajineras puede ser tema para un artículo aparte, desde los vendedores ambulantes que te reciben con chapulines y todo tipo de dulces picantes, pasando por los adornos de flores que te venden en el canal mientras viajas en tu trajinera, hasta la fuerza de los hombres que manejan cada embarcación merecen una mención especial. Las trajineras son embarcaciones de madera pintadas con colores vivos, cada una con un nombre de mujer diferente y con una mesa larga en la mitad para que los tripulantes se sienten y disfruten de su almuerzo o de sus cervezas. Cada trajinera es un mundo diferente, lo único en común es la alegría que sale de cada una de ellas. En el camino te venden comida, arreglos florales, cervezas y dulces. Los niños juegan, los grandes cantan y se ríen, mientras los conductores de cada embarcación hacen todo lo posible por no chocar con las 10 embarcaciones que tiene a su alrededor. Una experiencia única.

Y acá está la trajinera mía

Terminamos el día visitando la Casa Azul y tomándonos unas margaritas en la plaza de Coayacán, como me lo había soñado, sin afán, viendo la gente pasar, hablando y disfrutando el ambiente local. Como toda plaza que se respete esta tenía lugares alrededor para sentarse a tomar un trago, vendedores ambulantes de churros, de globos, de ropa, de accesorios, de mazapanes, de panes, de tortas, de helados y hasta de piñatas.

Típicas piñatas Mexicanas

Me quedé enamorada entonces de esta ciudad a la que necesito venir de nuevo con mucho más tiempo y calma. Me enamoraron sus taxis color rosa, sus ingredientes y colores, sus mercados en cada barrio, sus restaurantes, su arte y sus museos, su diversidad y a la vez su originalidad. Y de mucho hablar con César llegue a la conclusión de que Frida Kahlo es más grande afuera que adentro, que su nombre se convirtió en un producto comercial y que hay muchos otros artistas por conocer y admirar.

 

En la Casa Azul

 

Comments 15

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  1. Que lindo todo! Ya me dieron ganas de conocer Ciudad de México, casi siempre es mi “país de escala” cuando viajo a Perú. Ojalá algún día pueda pasear por todos esos lugares lindos donde estuviste <3

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  2. Me has dejado con ganas de ir a conocer Ciudad de México,
    aclarándome a la vez que no es lo mismo que el DF. A la próxima que te inviten, pregunta si puedes llevar una asistente 😜 México es uno de mis paises pendientes por conocer.

  3. Uno de los Países que deseo conocer dentro de mi lista es México. Amo conocer sus tradiciones y su gastronomía. Me encanta este post Amor

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