Mi objetivo es sentirme bien, ¿cuál es el tuyo?

La vida está llena de preguntas, algunas las hemos contestado, otras las hemos ignorado, otras no las hemos entendido y muchas las dejamos para contestarlas después. Pero hay otra categoría que son esas preguntas que creemos básicas, que creemos que tenemos la respuesta bien clara pero que nunca nos hemos sentado a echarles cabeza y a responderlas con mente, alma y corazón. A mi hay un par especialmente que me han hecho ver que en eso que creemos obvio, o en eso que damos por sentado es donde está nuestra verdad, nuestra felicidad y nuestra realización. Yo las llamo preguntas y respuestas “Back to Basics”.

La incomodidad que venía sintiendo por varios meses me llevó a cuestionar todo, a buscar respuestas, herramientas y personas que me ayudaran a entender bien lo que estaba pasando. Han sido muchos libros, talleres, encuentros y personas que han ayudado en este proceso, pero no fue sino hasta que paré a preguntarme ¿Cómo quiero sentirme en esta vida? Y ¿Cómo logro sentirme así? Que pude tener claridad de lo que a mí me hace vibrar, de lo que me hace sentir viva, plena y con un propósito.

Y es que la relación que tenemos con los sentimientos y las emociones es un poco complicada. No es sino que vayamos a nuestra niñez para entender por qué la tristeza, la rabia, el dolor, la angustia, la ansiedad y sentimientos de este tipo han sido satanizados y bloqueados. Todavía me duele el corazón cuando oigo a alguien decirle a un niño que se acaba de caer que se pare que “no pasó nada”, o que deje de llorar que eso no es para “tanto”, o que deje de ser desagradecido y se “ponga” feliz con lo que tiene, entre muchas otras. Estas frases en ningún momento validan el sentimiento del niño, ni indagan en su origen, por el contrario lo catalogan como algo que está mal, que no debe ser y que no está bien sentirse así. Y nos convertimos entonces en adultos que no saben expresar sus sentimientos, no entienden el por qué y el para qué de las emociones y no saben cómo seguir sus instintos. Nos acostumbramos a tragar nuestras tristezas, a gritar a los cinco vientos nuestras alegrías {falsas o verdaderas, no importa}, a ponernos máscaras para poder encajar y a vivir una vida que nos va matando de a poquitos.

Aceptar entonces que me quería sentir bien fue el primer paso, al principio volteé los ojos como quinceañera sabelotodo y me dije “pues obvio que me quiero sentir bien”. Pero si era tan obvio, por qué no me estaba sintiendo así, por qué estaba en ese laberinto y en esa mezcla de emociones y pensamientos que me alejaban precisamente de eso tan obvio para mi, y seguro para usted también. Y empecé entonces a definir con más detalles ese “sentirme bien”, que significaba para mi “bien”, que incluía y que no; que me acercaba a ese sentimiento y que me alejaba; a que olía, a que sabía, como se sentía y como sonaba. Un proceso delicioso de exploración, de conocerme, de redescubrirme y reinventarme. De definir mis propios objetivos, mis límites y mis acciones a corto y largo plazo.

Entendí finalmente que antes de planificar mi vida, de ponerme objetivos laborales y personales necesitaba entender, de adentro para afuera, lo que quería en mi vida, porque como había aprendido a hacerlo, de afuera para adentro, no me había funcionado hasta el momento. Así que antes de escribir “tener una casa amplia, de un piso y con piscina” como uno de mis objetivos, escribí “tener un hogar con espacios para compartir con mis hijos y esposo” que estaba relacionado directamente con ese sentimiento que para mi es primordial: felicidad. Cuando entendí que lo que los viajes me ofrecían era un sentimiento de libertad y abundancia pude incluir en mis objetivos otras cosas que me ofrecieran eso mismo pero sin tener que montarme en un avión, podía sentirme igual cuando veía una película, cuando trabajaba desde un lugar inusual, cuando conocía lugares nuevos de mi ciudad y me perdía en la trama de un buen libro. Y así además de plantear objetivos de vida a largo plazo, empecé a planificar mis días alrededor de esos sentimientos, a hacer más de lo que me hace feliz, de lo que se siente “bien”, de lo que se me da fácil y me deja con el corazón contento. Así de obvio y de sencillo.

SaveSave

SaveSave

SaveSave

SaveSave

Comments 5

  1. Luego de haberte visto un poco por IG y de haberme sentido atraida por lo que haces entré finalmente a tu blog. Esta muy chevere. Tambien soy comunicadora, mama y me gusta escribir. Desde hace tiempo tambien me llama mucho la atencion el coaching, asi que por lo visto, Llevas un camino andado que quisera recorrer… Me encantó el post. Estare pendiente

    1. Post
      Author

      Cristina, que rico que viniste y que nos encontramos! Si quieres información sobre algo en particular yo feliz de compartirla contigo! Un abrazo!

Leave a Reply