Nuevos retos: si no es hoy, ¿entonces cuándo?

Y así, como quien no quiere la cosa, decido empezar nuevos retos. Ya pasaron 8 meses desde el nacimiento de mi segundo hijo y necesito recuperarme. En todo el sentido de la palabra, emocional, mental, espiritual y físicamente. Y es que la cosa no es tan sencilla como la pintan los que la ven desde afuera, un ejemplo claro es el esposo de mi amiga a la que después de parir su primer hijo sin ningún tipo de ayuda para el dolor, este solo atinó a decirle “esto estuvo más fácil de lo que pensamos, ¿cuándo tenemos el segundo?”. Pero para no desviarnos, volvamos a lo del reto, empiezo entonces desde hoy {oficialmente} a seguir trabajando en mis sueños, a establecer metas y objetivos, ponerles fechas, a hacer ajustes aquí y allá para volver a ser y a sentirme la mujer que soy.

Mientras esto me daba vueltas en la cabeza, me encontré con estas sugerencias de Todd Herman, psicólogo deportivo, quien asegura que es normal sentir resistencia al cambio después de la euforia inicial de comprometernos a lograr algo nuevo. Para él 16 días es lo que necesitan el cuerpo y la mente para acostumbrarse a este cambio. Pero ahí es donde aparece la resistencia, así que aguante, no tire los guantes aún, si logramos que el cuerpo entienda nuestras buenas intenciones {serotonina y dopamina} lograremos superar la resistencia {cortisol y estrés} que viene después de empezar a hacer algo nuevo.

Una vez superado ese momento donde aparecen historias como “esto no me está sirviendo para nada”, “no me siento bien haciendo esto” o “siempre he sido así, porqué cambiar ahora”, viene el momento del “Wow” el cuerpo acepta las nuevas hormonas que está generando, se acostumbra y las empieza a pedir y todo el esfuerzo e inversión hace sentido.

Acá están entonces las técnicas de Todd para superar la resistencia que aparece siempre que nos metemos en un nuevo reto y asegurarnos de no morir en el intento {aplica para cualquier cambio}:

  1. Respirar y repetir que estás en el proceso de cambiar

Cuando la resistencia empieza a apoderarse de nosotros es importante detenernos y respirar {y volver a respirar} hasta que las ganas de renunciar pierdan fuerza. Mientras respiras, repite: “estoy cambiando y esto es un proceso”. Repetir estas palabras mentalmente o en voz alta van a anclarte a la realidad, al presente. Y recuerda, un día a la vez.

  1. Tener claro, muy claro, el objetivo y el proceso

Entender que queremos lograr y como queremos sentirnos. Ponerle tiempo, hacerlo tangible, aterrizarlo lo más que se pueda, interiorizarlo. Entender y enfocarnos en el proceso {no en el resultado final}, pensar que acciones me van a llevar de donde estoy a donde quiero estar. Tener una frase que resuma de una manera directa y poderosa como me voy a sentir cuando logre el objetivo, va a ayudar a volver a centrarme cada que sienta que no lo voy a lograr. Tenerlo en un lugar visible puede ser más efectivo.

  1. Plan para imprevistos

Escribir las diferentes situaciones que se puedan presentar y que me vayan a desenfocar de la meta, por cada situación tener una respuesta/solución clara y concisa. Como voy a reaccionar en el momento, como me voy a sentir, como voy a responder y como voy a reponerme, por ejemplo, de que la propuesta fuera rechazada, o que voy a decir cuando me propongan algo que vaya en contra de mi objetivo, o que las cosas no salgan lo planeado.

  1. Micro cambios

Hacer micro cambios en tu rutina que te recuerden lo que tienes que hacer para lograr tu objetivo, y que no te generen ansiedad o estrés. Como ponerte la ropa para el gimnasio desde temprano así tienes presente todo el tiempo que debes ir {es parte del proceso}, o escribir una lista de las cosas que tienes que hacer en el día para no perderte en el camino. Pequeñas acciones que se traducen en logros al largo plazo.

  1. Buscar apoyo

Puede ser un amigo, un mentor o un coach, alguien que sirva de guía y apoyo para el proceso, para rendir cuentas, para dar ánimo, para recordarnos porque estamos haciendo esto y cuales son los pasos que nos comprometimos a dar para lograrlo. Recuerda que la fuerza mental es saber que hacer cuando las cosas no salen bien y, que son los momentos de debilidad los que nos desvían de nuestros objetivos, por eso tener quien nos apoye y acompañe es fundamental.

Espero contarles pronto sobre mis cambios, avances y ataques de resistencia que desde ya puedo presentir. Mientras tanto les dejo esto para que lo pongan a prueba si están pensando en hacer cambios {grandes o pequeños} o si tienen nuevos retos en sus vidas.

Si quieren conocer más de lo que dice Todd Herman sobre los cambios, les recomiendo esta entrevista que le hizo Marie Forleo.

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