Papá no es cualquiera

Papá no es cualquiera, no todos los hombres son tan valientes como para medírsele a ese reto. No es solo la responsabilidad que adquieren de por vida con un hijo, sino también aguantarse a la mamá durante los 9 meses de embarazo {multiplíquelo por hijo} y sobrevivir después a sus teorías de crianza, de alimentación, de desarrollo, de educación, y mil más.

Así como las mamás los papás también tienen sus poderes, lo que pasa es que a veces las mujeres no los entendemos del todo, por ejemplo, el poder de desordenar la casa en 5 minutos jugando con los niños. O el poder de entretenerlos con cualquier cosa mientras él ve el partido de fútbol {si es la mamá la que quiere ver alguna de sus series, no logra entretenerlo, no es ni siquiera una opción para ella}. Y un poder que lo tienen todos es el de dejar en la casa las cosas básicas de la pañalera como el tetero, los pañitos o hasta los pañales. Pero hay otros poderes como el de no cansarse a pesar de haber corrido detrás del niño toda la tarde; sentarse a armar y a jugar con pistas de carros y legos, llenos de paciencia mientras le enseñan como poner cada pieza; llevarle la corriente a las niñas en su drama, cuando las mamás quieren es ahorcarlas; y arreglar cualquier juguete que deje de funcionar, entre  otros.

A los papás no se les desarrolla ningún sentido “paternal” cuando nacen sus bebés, para ellos todo es medio surreal: la mujer empieza a crecer para todos los lados, empieza a cambiar de genio, a demandar más cosas que antes, a volverse más sentimental {nada peor para ellos}, hasta que un día de una manera que no entienden del todo ven como su mujer deja de cargar el bebé en su barriga y ahora lo tiene en sus brazos, pegado de su pecho. El mismo bebé que ellos esperaban que fuera como los de los comerciales: lindos, limpios, sin pelo y pulidos. Pero la realidad es una muy diferente. Esa cosita de un color extraño, que llora, duerme y come cada dos horas no se les parece a nadie y no les despierta tantas emociones como las que dicen, algunas veces la mamá es sincera y lo tranquiliza diciéndole que ella tampoco tuvo esa explosión de emociones que todo el mundo dice tener al ver a su bebé, pero otras veces lo mira feo y lo ignora.

Ser papá no es fácil, se espera mucho de ellos, sin que ellos entiendan qué específicamente deben hacer. Pero eso es precisamente lo que los hace especiales, pues aunque no saben que es lo que tienen que hacer y constantemente les dicen que todo lo hacen mal, ellos siempre están ahí dispuestos a ayudar, a meter la pata cada que los dejen. Así los queremos y los valoramos, porque sí hay otras cosas que hacen bien y que nosotras las mamás no tenemos ni idea de hacer o simplemente no queremos hacer.

La función de los papás no la definimos las mamás gracias a Dios, porque o sino terminaríamos mal todos en la casa. Y un buen papá al final no es el que sabe armar la pañalera perfecta, mantener a los niños limpios y juiciosos o dormirlos sin tener que preguntarle a la mamá cada 5 minutos que hacer. Un papá es bueno cuando sus hijos salen corriendo a saludarlo cada que abre la puerta al final del día, cuando saben que no importa lo que hagan él los va a proteger, defender, querer y acompañar siempre. El que sabe como hacer reír a sus hijos, el que no tiene horarios para jugar y el que siempre tiene una cosa nueva que enseñarles. Un papá que sepa contar cuentos, jugar carritos o muñecas y curar heridas físicas y del corazón {así sea con una curita y un helado}, ya tiene medio camino ganado. Eso lo aprendí del mejor, mi papá, y lo confirmo cada día con el hombre que escogí para ser, en este caso, el papá de mis hijos.

 

Comments 2

  1. Que lindo Maria, muy real. Los papas como las mamas son seres unicos en nuestras vidas que al final del camino solo queda la satisfaccion de haberlos disfrutado valga decirlo HASTA EL CANSANCIO!!

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