Perdón

Perdón

Hoy amanecí con el peor guayabo moral de mi vida. Este no tiene nada que ver con tragos, ni amigas, ni bailes en mesas, ni música, ni nada de eso. Este va más hondo, es más difícil de entender y de justificar, y no tiene ese sabor de fiesta al fondo, ni el saber que hiciste el ridículo pero que te reíste y disfrutaste cada segundo.

Herir a los que queremos, a los que llevamos dentro del corazón, no cerquita, sino adentro, donde llegan muy poquitos pero llegan para quedarse, duele inmensamente. Cuando caes en la peor versión de ti misma y repites patrones que creíste superados no hay caldito de pollo que te haga sentir mejor. Ni palabras, ni abrazos, ni gritos, ni golpes.

No te pido perdón para sentirme mejor, te pido perdón porque se lo mal que te sientes por mi culpa, por lo mal que me siento conmigo y contigo. Te pido perdón para que sepas que no lo quise hacer, que fui débil y mis miedos superaron mi razón, que mi orgullo fue más grande que el amor inmenso que te tengo. Que el miedo se apoderó de mí y la cague. Como nunca hubiera querido, de la peor manera posible. Sé que pedirte perdón y que me perdones no soluciona nada, el daño está hecho y no hay como borrarlo, pero si va a ser la señal de que podemos empezar otra vez, de cero.

Y no te miento cuando digo que ha sido el error más grande de mi vida, porque al lado de esto todo queda pequeño {todo}, porque me duele el alma y el cuerpo de pensar como te puedes estar sintiendo y la cantidad de conclusiones que puedas estar sacando. En mi defensa te digo que todas esas conclusiones son falsas, que te amo como a muy poquitos en mi vida, que siempre vas a estar en mis prioridades, que disfruto mucho tu compañía y que eres un ser único y lleno de amor. Un espejo que me puso la vida para mirarme {lo bueno y lo malo} y superar todos mis miedos y debilidades.

Gracias por enseñarme que el miedo es el peor enemigo del amor y la vida. Perdón por hacerte sufrir en el camino, hoy te prometo estar al margen de tu vida y tus decisiones, de acompañarte y apoyarte cuando lo necesites y lo permitas, con la boca cerrada y el corazón abierto. Entendiendo que mis miedos, mi orgullo, mis expectativas y mis creencias, son solo mías y no sirven para nada. Sé que vas a hacer lo mejor que puedes, sé que vas a ser grande y que como yo vas a aprender de tus errores y te vas a parar para seguir dando la pelea. Te amo mi niña.

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