Reinventarse está de moda

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Reinventarse es una forma bonita, atractiva e interesante de decir que a veces la vida cambia, pierde sentido o se vuelve monótona, aburrida o simplemente un nudo del que toca buscar las puntas para ver por dónde empezar de nuevo. Son muchas las mujeres que están hablando de este concepto y que están viviéndolo en carne propia, aun con la incomodidad, los inconvenientes y las dudas que esto conlleva. Mi reinvención no empezó hace unos meses, ni hace un par de años, tampoco ha sido una cuestión de moda, o de haberme convertido en mamá, ni mucho menos de rebeldía.

Tenía muy claro mi futuro: estudiar derecho, ejercer exitosamente y después, mucho después, casarme y tener hijos. Pero como todo en la vida, hablar sin saber es muy fácil, una cosa eran mis planes otra lo que me esperaba. Deserté de Derecho, salté a Negocios Internacionales y aterricé en Comunicación Social y Periodismo Todo esto ha sido un reinventarme constante, cuestionarme el camino, replantearme la ruta y volver a arrancar o seguir caminando mientras las cosas iban encajando, o no. Mudarme de país, tener hijos, cambiar la ciudad por el campo y replantearme mi carrera, han sido parte clave de todo esto.

Pero no me imagino las cosas de otro modo, he aprendido que en la curiosidad está el poder de ir recreando la vida y sus circunstancias las veces que sean necesarias, que aun cuando creamos que no hay camino si dejamos que la curiosidad nos guíe se abrirán algunas nuevas, y seguro, mejores oportunidades. La lista de cosas por hacer en esta vida iba acortándose para mi y la felicidad en vez de incrementarse iba en detrimento, algo tenía que cambiar porque vivir en modo zombie no es una opción.

Pero este reinventarme cogió forma y fuerza hace más o menos ocho años, cuando mi trabajo amenazaba con acabarse y mi piso por desaparecer; no tenía claro dónde quería estar, ni que quería hacer, tampoco entendía ese hueco constante en el estomago. Ahí empezó una búsqueda consciente, un conocerme y tratar de entenderme que ha incluido aprender de temas que siempre rechace sin conocer, y que critique sin entender. Reinventarse es una decisión que hay que tomar cada día y que incluye, en mi caso, la euforia de los momentos de creatividad y el abismo sin fin del miedo a lo desconocido.

Esta reinvención ha implicado cuestionarme el hacer mientras fortalezco el ser. Pero reinventarse, en especial para la mujer, viene de muchas formas, con muchos títulos y en diferentes momentos de la vida. La tenemos difícil, sí, no solo porque afuera son muchas las expectativas que tienen de nosotras, ni porque nosotras queremos cumplirlas todas, ni porque aun hay una brecha salarial que mejorar, ni porque las oportunidades son pocas; la tenemos más difícil porque todavía no creemos en nuestro poder, porque todavía dudamos de nuestras capacidades, porque a veces nos falta humildad y nos sobra soberbia y porque la perfeccionista que llevamos por dentro siempre sale a decirnos las cosas que nos hacen falta estudiar y la experiencia que necesitamos tener. Porque aun nos cuesta arriesgar, salirnos de lo conocido y claro, soltar el control.

Pero no todo está perdido, creo que el cambio que estamos exigiendo afuera para que todos esos factores externos cambien, estamos también exigiéndolo adentro, para que finalmente encajen y seamos nosotras las que creemos las oportunidades, aprovechemos las circunstancias y definamos como queremos habitar este mundo y transitar esta vida. Empecemos demostrando lo valientes y capaces que somos mientras aprendemos de otras que nos llevan años luz en esto, bien sea porque adquirieron las capacidades que necesitaban, porque fueron bendecidas con el “importaculismo” o porque en el camino respiraron profundo, se lanzaron al abismo e improvisaron, aun cuando el síndrome de impostora las perseguía de día y de noche.

Y a mi que eso de ser valiente no se me da tan fácil, la vida me ha ido empujando, de a poquitos, con mucho disimulo, casi como sin querer la cosa, a que respire muy profundo, me lance al abismo y ponga en práctica lo aprendido y lo escrito. Si el 2019 ha sido el año de tener claridad y de pelear por lo que como mujeres nos merecemos y queremos, que el 2020 sea el de materializar y dar vida a los proyectos aplazados, a la felicidad que algún día pusimos en pausa sin querer queriendo.

Comments 2

  1. Maria, es increible como al leerte siento el sentir , valga la redundancia de tantas y tantas mujeres que siempre hemos estado en ese proceso, lo expreso porque a mis casi 60 aun miro atras y quiero aun reinventarme, me encanta lo que hago pero aun asi siempre siento que puedo ser o hacer mas ; sin embargo si miro con objetividad cada vez necesito menos para ser feliz porque al final de la batalla conmigo misma la vida me lo ha dado todo y hoy he aprendido que mi felicidad no depende ni de mi trabajo, ni de mi pareja ni siquiera de mis hijos porque al final si yo estoy feliz ellos estan mas y estoy segura que siempre estaran a mi lado y el orgullo de tener una familia como la que tengo fue en resumidas cuentas mi mayor proyecto, no hay nada mas importante que mi familia
    Te amo, felicitaciones por expresar tan bien nuestras necesidades como mujeres y gracias por ser la hija y madre que eres

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