¡Salud mujeres!

Hoy brindo, con café porque todavía es muy temprano para un vino, por las mujeres que he tenido el placer de conocer. Por todas aquellas de las que he aprendido, a las buenas o a las malas; también por las que me han guiado, cuestionado y sacudido cuando lo he necesitado para poder moverme y crecer; claro, por las que siempre están en las malas con su hombro, pero también por las que siempre están en las buenas con un vino; por las que a pesar de las distancias siguen firmes y un encuentro o una llamada es suficiente para saber que siempre hemos estado en el mismo lugar; por las que han hablado mal o bien, porque de alguna manera impacté su vida y ellas la mía; por las que dicen las cosas de frente, sin miedo y con amor; por las que nos suben el ego y los ánimos en días grises e inciertos; por las que nos han abierto puertas y con su ejemplo nos muestran nuevos destinos; por las que han ignorado las normas, han seguido su corazón y han alcanzado sus sueños. Por todas y por cada una de ellas.

Tengo la fortuna de contar con grandes mujeres en mi vida, no solo las que están muy muy cerquita, sino también con otras que han dejado huella en lo que hago, en lo que soy, en lo quiero y en lo que anhelo. Así como temo algún día dejar de encontrar películas o libros que me hagan vibrar, temo dejar de encontrar mujeres que me inspiren, que me acompañen y que me guíen. Así de ridículos son algunos de mis miedos. Pero me tranquiliza saber qué así como yo he tenido la suerte de conocer estas mujeres, otras van también a beneficiarse de ellas y así, una a una, iremos tocándonos el hombro, asegurándonos de que quede claro que no estamos solas, aun cuando cueste creerlo. Aun cuando Sofía le diga a Cleo en la aclamada Roma “¡No importa lo que te digan, siempre estamos solas!”.

Hace unos días una de estas mujeres que se ha convertido en referente de vida para mi, me hizo entender lo paradójico del dicho “ver para creer”, ella, sin necesidad de mucha explicación, me abrió los ojos ante la grandeza que puede ser darle vuelta a esa frase y empezar entonces a creer para poder ver. Y hoy creo que estamos ante una nueva realidad para las mujeres, veo que cada vez son más las que hablan sin miedo, que cuentan sus historias y que dan su opinión sin importar quien piense diferente. Veo mujeres que son dueñas de sus decisiones, de sus cuerpos y de sus vidas, que entienden la maternidad como una elección y no como una obligación; veo que disfrutan su sexualidad y que deciden salirse del molde sin miedo al que dirán. Creo también que entendimos que no necesitamos ser perfectas, ni hacerlo todo para alcanzar la igualdad, mucho menos parecernos al hombre para encontrar nuestro lugar. Veo mujeres disfrutando su lado masculino, haciendo las paces con el femenino y sumando ambos para llegar más lejos. Creo que esto no es una tarea exclusiva de las mujeres y veo hombres hablando y haciendo las cosas diferentes, mujeres criando hijos varones sin tantas ínfulas de grandeza, conectados con sus sentimientos y controlando sus instintos.

Hace mucho me aleje de los extremos, deje de creer en los “istas” e hice las paces con el punto medio, pero este tema me apasiona, lo siento, lo creo y lo veo, la igualdad la alcanzamos más rápido juntas, sirviéndonos de apoyo y sin zancadilla. No tenemos que ser todas amigas, ni estar de acuerdo unas con otras, ni mucho menos querernos hasta el cansancio, pero seguir perpetuando prácticas que nos han pisoteado por años no nos augura un mejor futuro, a ninguna.

Se me alargo el brindis y se me enfrío el café, así que ¡feliz día y feliz vida a todas las mujeres que hacen de este un mejor mundo, que sigamos tocándonos el hombro y soltando tanto lastre!

 

Comments 4

  1. Muy lindo y muy cierto lo que dices Maria, siempre tendremos a esa mujer necesaria en nuestro camino que nos escuche, nos acepte y nos enseñe a ser cada vez mejores para el mundo y para nosotras mismas
    Feliz Dia de la Mujer un abrazo lleno de amor y orgullo para ti❤️

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