Ser mamá de dos me enseñó…

Mi primer hijo me enseñó un montón de cosas, como por ejemplo que los bebés recién nacidos son todo menos lindos y tiernos. Pero ser mamá de dos me mostró otro mundo totalmente nuevo para mi que nada tiene que ver con las fotos de los hermanitos cogidos de la mano, ayudándose uno al otro, abrazados o jugando felices que ponen las mamás; fotos que por cierto yo amo publicar en mi Instagram, no porque esa sea mi única realidad sino porque son las que alcanzo a tomar y quiero recordar {cuando están peleando, gritando a la vez, llorando en coro, tirándose juguetes y haciéndose maldades es más difícil parar a tomar la foto}. Y si a la fecha he aprendido algo, estoy segura que lo que me falta por aprender no se le iguala.

Tener dos niños en la casa me ha enseñado varias cosas nuevas y me ha confirmado ideas que ya traía de antes como que dos hijos son más trabajo, pero también más amor. Terminar cada día con los juguetes regados por cada rincón de la casa dejó de ser una preocupación, pero analizar cada palabra, gesto y acción que tengo frente a mis hijos pasó a ser prioridad. Cuando entendí el poder y la responsabilidad que tenía como mamá dejé de darle importancia a pedidos que parecían más caprichos míos que otra cosa, permití que se rompieran ciertas reglas que venían más del ego de mamá que de la responsabilidad de educar, cambié las conversaciones, paré de asumir y empecé a escuchar sus palabras, sus gestos, sus silencios y hasta sus pataletas, con el fin de conectarme con ellos.

Y aún cuando estos cambios me han conectado, me han dado la tolerancia para no descargar mi frustración en ellos y me han convertido en una versión irreconocible de lo que muchos creen que soy, hay situaciones que me siguen haciendo hervir la sangre, que me hacen preguntarme si lo estoy o no haciendo bien y cuestionarme  el seguir en el mismo sitio {sí, a veces pienso que pasará si no vuelvo a la casa después del trabajo, o si salgo corriendo y nunca vuelvo… después los oigo gritar y reírse y se me pasa}. Cosas propias de este rol y que seguro nos pasan a todas.

Pero ha sido gracias a soltar tantas ideas y expectativas de ellos y de mi que he podido sobrevivir {.}, por ejemplo, a las pataletas de mi hijo mayor que fluctúan dependiendo de la época y que les vamos asignando nombres para no morir pensando que así será toda la vida. Los “terribles dos” empezaron casi desde los 18 meses y ya vamos en el cuarto año y todavía siento que seguimos en la misma etapa. Claro, hay otras cosas que culpar como que dejó de ser el único hijo, que ahora tiene que dividir la atención de sus papás, debe compartir sus juguetes y le toca aguantarse a un bebé quitándole todo lo que era exclusivamente suyo {sin la posibilidad de defenderse porque ahí mismo le caen los papás con el discurso de que cuidado con el bebé, de que él aún no entiende y de que hay que enseñarle}. Aprendí entonces que no es personal, que él solito se metío en la pataleta y él solito saldrá de ella cuando esté listo, sin  necesidad de drama {aunque a la señora que me mira le parezca que soy la peor mamá, igual lo iba pensar si le gritara o pegara, y al final el problema de lo que ella piense es de ella y no mío}.

Sumándole a esto está entonces el bebé que creíamos podía ser una versión más tranquila y calmada  del primero, pero nos dimos cuenta de que por el contrario era igual de activo y tenía un carácter más fuerte. Ese mito de que los hermanos son contrarios y complementarios no se cumplió en este caso, así como tampoco eso de que es más fácil y es lo mismo criar a uno que a dos o a tres. Sí, es más amor, pero también es más trabajo como ya dije, son dos seres diferentes, con necesidades únicas y con un factor en común: la mamá y el papá. No es raro entonces que a veces me toque cargar a los dos a la vez, soltar a uno para consolar al otro, pasar de cuarto en cuarto para terminar de leer un cuento o arrullar o rezar, cocinar dos cosas diferentes y bañarme con los dos a la vez. Entendí entonces que tenía que ser flexible y relajarme, cada niño es un mundo y hay que aprender a conocerlos para entender que funciona y que no con cada uno.

En mi casa el tema más importante es el sueño: los niños pueden no comer, pueden dejar los juguetes regados, pueden no bañarse, pero tienen que pasar la noche completa {en lo posible 12 horas corridas}. Y claro que lo hacemos por lo importante que es el sueño en su desarrollo, pero aún más importante es la sanidad del papá y la mamá que si no duermen lo suficiente no son personas al otro día y las consecuencias pueden ser devastadoras. Estamos entonces terminando de afinar este detalle pero no faltan los dientes y las gripas del bebé que lo hacen gritar de dolor o malestar a media noche, y las levantadas cada dos horas a llevar al mayor al baño para evitar tener que cambiar pijamas y sabanas a las 2 a.m. Acá solo confirmé lo que la falta  de sueño puede provocar en un papá o en una mamá.

Por el momento seguimos aprendiendo cada día de ellos, de la responsabilidad que tenemos, equivocándonos como papás, riéndonos de lo que creíamos iba a ser esto, queriéndolos ridículamente y disfrutando cada etapa {con lo bueno y lo malo} porque sabemos que esto pasará y vamos a extrañarlo más de lo que pensamos y quisiéramos.

Comments 15

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  1. Ser mamá es maravilloso y de dos pequeños es más aún. Realmente amo ser mamá. Nos enseñan que la vida es para disfrutarla.

    Como dices nada es fácil! Ni con uno ni con dos y cuente el esposo y la mascota jajaja un abrazo

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  2. Ufff que bendición y me dio risasss cuando dices al inicio que los bebés recién nacidos son todos menos tiernos y lindos jajaja resulta agotador de inicio es verdad, es lindo verlos pero ellos duermen comen y pañal! De resto nada … jejeje muy divertido post !

  3. ¡Felicidades! Solo leyendo esto, afirmo que eres una gran mamá. Yo no tengo niños, ni me veo en eso por ahora, pero definitivamente es un trabajo arduo a cambio del sentimiento más lindo del mundo, el amor.

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  4. Como mamá te digo cada etapa es escantadora, qué hay etapas más agotadoras que otras y siempre pero siempre no importa la edad de tus hijos seguirás intentando que es mejor para ellos.
    Gracias por compartir tus vivencias.

  5. Tengo 2 babys varones y me encanta. Es lo mejor que me ha pasado y los tuve muy jovencita es una experiencia maravillosa cada uno con su forma de ser.Me encanto Tu post bella

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