Vamos a reinventarnos que sí se puede

Son varias las veces que me ha tocado reinventarme, en diciembre del 2019 compartí algo de ese proceso aquí. Siempre hay resistencia al principio, aceptación después y adaptación para finalizar, en el mejor sentido de la palabra. Me he caracterizado por adaptarme bien al cambio y ver lo positivo en medio del caos, aunque evitando caer en un optimismo pendejo. A la realidad hay que mirarla a la cara y dependiendo de esa mirada puedes categorizarla como buena o mala, o simplemente dejar que ella misma te muestre su verdad. Yo prefiero la última, no me ahogo en un futuro incierto ni pinto un presente irreal, voy un día a la vez haciendo lo que tengo y puedo hacer.

Las crisis son conocidas como oportunidades para crecer, cambiar y evolucionar. Son situaciones que nos llevan a extremos y lo damos todo por volver a construir esa identidad, ese trabajo, esa vida que teníamos y que gracias a esta situación nos replanteamos, desechando lo que no nos servía y echándole mano a lo que necesitamos de verdad para crear una versión mejorada de la vida que algún día tuvimos.

No es gratis que las personas más interesantes que haya conocido tengan una historia con una o varias crisis, de esas que nadie quisiera vivir, pero que definitivamente transforman vidas, haciéndolas más ricas, más sencillas, más felices y claro más exitosas. Son situaciones que nos ponen contra la pared y nos muestran que es hora de mirar para adentro porque afuera nada hace sentido, las respuestas no son suficientes y no hay nadie que pueda asumir la culpa de lo que está pasando.

Las crisis son entonces lo que hagamos de ellas. Podemos quedarnos llorando y quejándonos de un futuro incierto y de un cambio en las reglas de juego sin previo aviso, o podemos pararnos, sacudirnos las rodillas, aprender de lo vivido y aprovechar las herramientas que tenemos a la mano, la inmensa creatividad que poseemos, las necesidades que se empiezan a generar en el mercado y con todo esto reinventarnos.

De las crisis he aprendido a conocerme. A decirme verdades que nadie más podía decirme. A asumir la responsabilidad de mi vida, ésta que tiene fecha de expiración para todos, que no es una carrera y que algún día nos sentaremos a evaluar qué tanto la vivimos de verdad. Para mí eso implicó unir el ser y el hacer. No podía continuar sintiendo y pensando que gran parte de mi vida se estaba yendo en un trabajo que dejo de tener sentido para mi, de retarme y de darme espacio para crear, que no me daba ya la satisfacción que tanto anhelaba, aun cuando me daba un montón de otras cosas, empezando por comodidad.

Conocer mis talentos, saber que me motivaba, dónde hacía la diferencia y que me habían dejado mis años de experiencia y estudio fue clave en este proceso. Ampliar mis conocimientos hacía otras áreas y empezar a darle forma a un proyecto que estuviera más cerca a mi corazón, ha tomado tiempo y dedicación. Pero la satisfacción de hacer algo que te haga sentir vivo, activo y creativo, no tiene precio. Tampoco tiene forma, varía con cada persona, con sus objetivos, sus prioridades, sus anhelos, sus capacidades y aptitudes.

Aprendí en el camino que es más fácil tener a alguien que nos ayude a ver lo que nosotros no logramos ver, que sean guías para darle forma a lo que queremos construir y que sirvan de apoyo en momentos de dudas e incertidumbre. Me gusta trabajar con personas que sienta pasión por lo que hacen, que se tomen tu proyecto en serio, no como un número más, y que sean generosas con sus conocimientos y experiencias. Todo esto ha sido clave en la creación de mi emprendimiento, que busca no solo acompañar en la creación de nuevos proyectos de vida, sino también darles voz y vida para salir al mundo a conquistar nuevos mercados. Es la suma de mis estudios, de mi experiencia, mis pasiones y talentos, y aunque el website oficial está aun en proceso de creación, te invito a que te registres en mi newsletter si reinventarte y crear algo propio está en tu lista de pendientes, o que me mandes un email a Mar@marstrategist.com

Creo entonces firmemente que este es un momento ideal para reinventarnos. Para aprovechar este “alto” en el camino y decirnos unas cuantas verdades que puede que nos duelan, nos paralicen y nos muevan el piso duro, pero que seguro nos van a crear una vida más firme y satisfactoria. Y si no sabes si esto es para ti, la pregunta que te debes hacer es que tan satisfecho vas a sentirte con tu vida cuando a los 80 o 90 años mires para atrás. ¿Vas a arrepentirte por no haber hecho algo? ¿Vas a recriminarte ese trabajo que se trago lo mejor de ti y de tus días? ¿Vas a anhelar haber montado ese negocio que tanto te soñabas? ¿Vas a haber querido ser más arriesgado y menos cómodo? ¿Vas a haber querido invertir tu tiempo en otras cosas, con otras personas? Todavía estás a tiempo de cambiar la historia y redefinir tu vida, sí se puede.

 

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