Workshops

Tenemos una manera muy peculiar de definir nuestras resoluciones de año nuevo, nuestros sueños, objetivos y hasta listas de cosas por hacer antes de morirnos. Empezamos siempre de afuera para adentro, definimos lo que queremos comprar, los viajes que queremos hacer, las relaciones en las que queremos estar. Decretamos que así será y trabajamos duro para que así sea. Algunas de esas cosas nos alegran la vida cuando las alcanzamos y otras no, algunas nos dejan sintiendo los mismos vacíos y otras simplemente sirvieron para tacharlas de la lista.

Pero qué tal si antes de decretar, de pedirle al universo y de gastarnos la vida trabajando para conseguir algo, definimos con total honestidad y claridad cómo queremos sentirnos. Qué es lo que nos va a ofrecer ese carro que tanto anhelamos, o como nos va a cambiar la vida ese trabajo por el que luchamos día y noche, y que esperamos de esa persona que con tanta dedicación le pedimos al universo que nos mande.

Ya teniendo claro cómo queremos sentirnos, decretar, pedir y trabajar para alcanzar cada una de esas cosas va a ser un placer. Sentirte bien mientras trabajas para alcanzar tus objetivos, no quiere decir que no estás trabajando duro para hacerlos realidad. Quiere decir que estas disfrutando el proceso. Punto.

Te propongo entonces que en vez de preguntarte que quieres alcanzar y lograr en este nuevo año, te conectes con ese sentimiento que te hace vibrar en cada área de tu vida y qué desde ahí, desde esa abundancia, desde ese sentirte bien, definas cuales son los objetivos y las metas que te vas a proponer. Objetivos y metas que te garantizo no van a quedar en el olvido para febrero, sino que van a estar presentes en cada uno de tus días, pues vas a definir cuáles son esas pequeñas y grandes cosas que te hacen a ti sentir bien, vas a entender como cada día puedes hacer algo para sentirte así de bien, mientras trabajas por alcanzar esos objetivos grandes que te hacen brillar los ojos y sentir mariposas en la barriga cada que piensas en ellos

Es un taller de cuatro semanas, compuesto por dos partes. En la primera parte definimos como queremos sentirnos, revisamos cada área de nuestras vidas y definimos que nos funciona y que no, y como finalmente queremos sentirnos en cada una. En la segunda parte nos sentamos a definir cada uno de esos objetivos, de metas y de cosas por hacer no solo al largo plazo sino al corto plazo también. Acá es donde decretamos, le pedimos al universo, nos sale lo creativas y ponemos manos a la obra en crear la vida que nos soñamos tanto por lo linda que se ve como por lo bien que nos hace sentir.

Definamos entonces que es lo que queremos de la vida y planeemos para hacerlo realidad. Creemos objetivos con alma, cuerpo, mente y corazón.

Lograr la vida que queremos va mucho más allá de tachar lo que ya hemos hecho de una lista de pendientes. No tiene nada que ver con complacer a otros, y todo que ver como quererte sentir bien por encima de verte bien.

No te quejas del proceso, ni de lo que implica alcanzar tus metas. Haces lo que hay que hacer y lo haces bien. A veces es difícil y exige más, otras veces fluye sin mayor esfuerzo. Noches cortas, días largos pero corazón contento. Escribir, borrar y volver a escribir hasta que quede como es, hasta que haga click. Honrando tu palabra aún cuando sea más conveniente cambiar de opinión. Cuando estas conectado con tu intención y el proceso se vuelve un placer, puedes hacer lo imposible posible.

6 sesiones dictadas por Maria A. Ramírez  via Zoom
Un computador con buena conexión a Internet y con Zoom instalado

Un lugar tranquilo y silencioso que te permita concentrarte

Lápiz y papel

Diccionario

Me encanta que hayas decido dedicarle tiempo a entender cómo quieres sentirte y a crear propósitos y resoluciones para el 2018 que no solo se vean bien en el papel sino que también se sientan bien.

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